-Caminé, sonreí. Me hice grande a medida que las cosas iban cambiando, me repuse después de un accidente donde la muerte era más que segura, reconocí mis errores, reconocí la vida que Dios me había brindado, reconocí mis pecados y así obtuve energía.
Cuando el poder incrementa desde lo más profundo de tu alma, es cuando menos lo puedes contener. Bastaba con una molestia, una mala respuesta de alguna persona, era un sentimiento que jamás se había presentado hasta el momento en que me usaron, salí de la habitación lentamente, cada uno de los pacientes y médicos de la clínica me observaron. Pudieron ver mis cicatrices, todo lo que cada uno de ustedes me había hecho, cada una de las cosas que crearon el descontrol que tengo en mi interior.
¿Sabe qué es lo que da más miedo del ser humano Dr. Brick?, una vez que logra abrir cada una de las puertas que encierran tanto odio y sentimientos e instintos que nadie nunca verá, es allí cuando dejamos de ser humanos, morimos por dentro, nos convertimos en algo totalmente distinto a lo que pudimos ser en el pasado de nuestras vidas. Usted abrió mis puertas Dr. Brick, usted mostró la luz más oscura de mi interior y míreme...ya no soy humano.-. Dijo Carl.
El Dr. Brick, se encontraba levitando en una habitación oscura junto a Carl, los ojos de la bestia era negros, su odio había tomado por completo su mente, tenía poder mental pero ya simplemente no era aquella amable persona que alguna vez fue, no era aquel hombre tímido que alguna vez fue.
-Aún puedo ayudarte Carl, tan sólo bájame de aquí y te ayudaré, lo juro-. Dijo Brick con algo de desesperación en sus palabras. Transpiraba muchísimo, temblaba del pánico al ver el monstruo que había creado junto a sus socios.
Carl lo miró fijamente con la oscuridad que brindaba en su vista, sonrió muy cínicamente y comenzó a reír.
-¡Maldita sea!, ¡bájame de aquí por favor, tengo dos hijas y una esposa!. ¡Seguridad!.-. Gritó trágicamente al escuchar aquella felicidad por parte de Carl.
-No necesito que me ayude Dr., de verdad que estoy mejor que nunca, tampoco se moleste en gritar, ya me encargué de los guardias y el resto del personal de la clínica.
-Por favor...no me haga daño, tengo una familia Carl, te lo ruego-. Dijo Brick mientras sus lágrimas caían.
-¿Se despidió de sus hijas cuando salió de su casa Dr. Brick?-. Preguntó Carl.
La mirada de Brick pasó de la desesperación a la tristeza y depresión pura, un estado mental donde los únicos recuerdos que pasan por tu cabeza son aquellos que no quisieras recordar, aquellos por los que te decepcionas a ti mismo, aquellos recuerdos en que defraudaste a cada uno de tus seres queridos.
-Me lo supuse-. Contestó al silencio del científico.
El asesino, bajó lentamente al Dr., se volteó y antes de marcharse le dijo:
-La vida a veces nos juega muy sucio, nos pone pruebas que ella misma sabe que jamás superaremos y se ríe de nosotros, haga algo por cambiar eso Dr., atienda a su esposa, juegue con sus hijas, sonría. Sé lo doloroso que es perder a un hijo tal como usted lo hizo, eso no quiere decir que no hay alguien allí arriba viendo las morbosidades que hace día a día con los seres humanos, nunca juegue a ser Dios.
(Se cierra la puerta).
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