Observaba cuidadosamente los pasos de las personas, lentos y angustiados, personas vacías y desalmadas, personas oscuras, llenas de sentimientos negativos, personas sin esperanza ni fé alguna por la vida, la misericordia, la felicidad. Tantas veces presencié en la tierra la figura de todo aquello que era bueno y que podía desaparecer en cuestión de segundos, jamás había sentido el vacío de todo mal que puede consumirte...jamás había sentido la sensación de sonreír porque no tienes absolutamente nada de qué reír, la sensación de reír porque ya no tienes lágrimas qué derramar.
Gente al desnudo, desnutrida, consumida en su propia miseria, sin angustias, risas, dolor, empatía alguna. En el limbo de una u otra forma eres la minúscula e insignificante gota de energía que provee a sus habitantes la sed de sentirse vivo, hasta que finalmente no tienes más que una muerte en vida.
Y fue allí, donde antes de morir, sonreí. ¿Por qué?, porque ya no tienes más motivos para llorar.
Gabriel Aa.
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